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¿Hospital o retén?

Foto Orlando Ugueto
Parece un rancho, pero es el hospital Pérez de León de Petare, que fue años atrás centro de referencia para atender emergencias. Hoy los pacientes, además de comprar sus medicinas, tienen que colocar tobos en el piso para recoger el agua que cae del techo cuando llueve y lidiar con el sucio y las cucarachas. El personal de salud debe ingeniárselas para atenderlos sin materiales ni equipos, y sin sangre. “Recibimos a los donantes pero acumulamos el plasma en la nevera porque no tenemos reactivos para descartar la presencia de VIH y de hepatitis B”, comentó una especialista. Ayer, enfermeros auxiliares y obreros cerraron la avenida Francisco de Miranda para exigir el pago de una deuda de cinco años. El alcalde José Vicente Rangel Ávalos no dio la cara / Foto Orlando Ugueto

Exigieron pagos de pasivos laborales y reposición de medicamentos

Trabajadores del Pérez de León cerraron la Francisco de Miranda

Durante el fin de semana el familiar de un enfermo agredió a una asistente médica, cuando le comunicó que no había materiales para tratar al paciente. Desde las 8:00 am hasta las 6:00 pm esperaron al alcalde José Vicente Rangel Ávalos, que nunca llegó

 

 
Fotos ORLANDO UGUETO
Los manifestantes obstaculizaron la vía durante todo el día

La sede del hospital está muy deteriorada
Obreros, enfermeros auxiliares y personal de asistencia médica del hospital Pérez de León, en Petare, cerraron la Avenida Francisco de Miranda con un cordón de camillas a lo ancho de la vía, en protesta por el retraso en el pago de los pasivos laborales y la falta de insumos necesarios para trabajar en el centro asistencial.

 

Desde las 8:00 am y hasta las 6:00 pm, el personal paramédico esperó en las afueras del ambulatorio al alcalde del Municipio Sucre, José Vicente Rangel Ávalos, a quien compete la jurisdicción de la institución.

Los conductores de los vehículos tuvieron que dar la vuelta, justo antes de llegar al hospital, para desviarse a otras rutas, por la paralización del tránsito automotor en la artera vial.

Por su parte, los motorizados se acercaron a los manifestantes y pidieron su colaboración para continuar el trayecto, pero la solicitud fue rechazada por los trabajadores del centro hospitalario. Un motorizado logró atravesar la barrera de camillas, lo cual provocó un conato de violencia con los enfermeros, que fue controlado a tiempo por varios efectivos de la Policía Metropolitana.

No se suspendió el servicio Pese a la protesta, la atención médica funcionó con normalidad. El personal decidió trabajar por turnos para que no se entorpecieran las labores. Los médicos y la nómina de enfermeros titulares no se unió a la medida, aunque reconocen la falta de materiales.

Los obreros reclamaron la cancelación de 5 años por fideicomiso, el bono por uniforme, que durante 4 años no ha sido pagado; parte del aguinaldo de 2001; 20% correspondiente al aumento presidencial de 2002 y 2001, y 1 año de cestatiquets.

La enfermera Luz Vargas recalcó que la protesta no era de carácter político, sino que “el personal necesita la liquidación de sus deudas y el surtido de insumos en el dispensario”. Zuly Serrano, quien también se desempeña como enfermera del hospital, expresó que “la gota que rebasó el vaso fue la agresión a una asistente médica, por el familiar de un paciente, cuando le comunicó que no había materiales con qué tratarlo”.

El director del Pérez de León, Napoleón Nazardy, pidió a los trabajadores que le dieran un voto de confianza. Sin embargo, la respuesta fue negativa. Los obreros insistieron en no marcharse hasta hablar con Rangel Ávalos, lo cual no se materializó. “Estamos haciendo todos los esfuerzos, pero ellos exigen hablar con el alcalde y en este momento él está en el Ministerio de Finanzas buscando recursos”, dijo Nazardi. El personal del centro asistencial amenazó con continuar hoy el paro, hasta que el alcalde les explique por qué no se han cancelado los pasivos.



Sin reactivos

Hasta ayer en la tarde y durante tres meses, el Banco de Sangre del hospital Pérez de León no tuvo reactivos, que son sustancias necesarias para despistar si el plasma está contaminado con sida u otros virus. “Atendemos a los donantes que vienen, pero la sangre la estamos acumulando en la nevera, sin la prueba de VIH y de hepatitis B”, señaló Zuly Serrano, quien labora en esa unidad del dispensario.

 

El personal del centro asistencial denunció las malas condiciones de la institución: infraestructura deteriorada, baños desaseados, cielorraso roto y chiripas y falta de limpieza en los pisos de arriba. “El hospital se está cayendo, no hay insumos con qué trabajar. Cuando llega una emergencia, los familiares de las víctimas tienen que salir a comprar sus propias medicinas”, dijo la enfermera auxiliar Marisela Maury.

Un paciente llamado Manuel, quien no quiso revelar su apellido, indicó que cuando llueve tienen que poner tobos, para que no se les llene el cuarto de agua.

Napoleón Nazardi, director del ambulatorio, sostuvo que a pesar de la falta de ciertos insumos, el centro asistencial funciona normalmente, y afirmó “que mientras un hospital dependa exclusivamente del gobierno, y esté en un municipio con 90% de pobreza, nunca tendrá todo los materiales requeridos”.